El primer día de Yasiel Puig en el purgatorio 

Yasiel Puig agarró su comida en una mesa después del juego. Luego se sentó solo, en la esquina de su vestidor, en una silla que decía “ligas menores de béisbol” cerca de una televisión que estaba en la cocina.

En la pantalla, los Dodgers estaban enfrentando a los Medias Rojas de Boston. Y él no estaba ahí. Estaba aquí, jugando en la Triple A por primera vez en su vida. Mientras Puig sostenía una entrevista corta con los reporteros, se detuvo en un punto, vio su foto en la televisión y tenía una buena idea de lo que estaban diciendo de él.  

Puig no estaba ahí y sabía por qué.  

“No está ahí por su conducta, por la manera en la que se está portando”, dijo Luis Matos, entrenador de Oklahoma City, quien interpretó a Puig el domingo. “Es por eso que está aquí, para mejorar esa parte de su vida y su juego”.

¿La forma en la que está actuando? ¿A qué se refiere exactamente?

“Todo mundo sabe”, dijo Matos, sin traducirle la pregunta a Puig.  

El juego de Puig no fue un problema el domingo. En su primer partido en una semana, Puig pegó un doble, un sencillo e impulsó tres carreras en la victoria de Oklahoma City 6-4 sobre Iowa.  

Los Dodgers obtuvieron al jardinero derecho de los Atléticos de Oakland, Josh Reddick, el lunes pasado y luego le dijeron a Puig- quien tenía ese puesto- que  sería enviado a las ligas menores.  El cubano voló el sábado desde Los Ángeles   y debutó el domingo.

Usó el número 46, no su 66 usual. Tenía el uniforme gris de visita y no incluía el nombre en su espalda. Aun así, era el centro de la atención, particularmente entre los aficionados de los Dodgers que vivían en el área de Des Moines que portaban su nombre en sus camisetas.  

Alex Carosone, de 14 años, tenía una camisa de Puig que su tío le mandó del Sur de California. Su hermano, Eddie, de 10 años de edad, tenía una camisa de Clayton Kershaw. Su papá tenía una de Sandy Koufax y le ofrecía una explicación a sus hijos de la razón por la que Puig había sido bajado a las ligas menores.  

“Cuando estas en este nivel, es como una nalgada, creo”, dijo Tim Carosone.  

Armando Sierra, quien nació y creció en Los Ángeles antes de mudarse hace dos décadas a esta ciudad, llevó una camiseta de Puig al juego y también un marcador con esperanzas de que Puig lo firmara. Dijo que esperó junto a otros 50 aficionados afuera de los vestuarios antes del juego, pero Puig llegó 90 minutos antes del partido y no paró para firmar.  

“Solamente se metió”, dijo Sierra. “Fue el último en meterse”.

Puig sí firmó autógrafos cerca de la tercera base, se estiró y calentó un poco. Sus primeras tres oportunidades al bate resultaron en roletazos, un sencillo y su última oportunidad fue un batazo en una bola rápida yendo a 93 millas por hora, para un doblete.  

Los números de Puig han bajado por cuarto año seguido, sin embargo, la decisión de los Dodgers de bajarlo fue por tanto por su actuación en la cancha como su relación con sus compañeros y entrenadores.  

“Solamente queremos ayudarlo a ser un mejor compañero de equipo”, dijo el mánager de Oklahoma City, Bill Haselman. “Y que entienda cosas un poco mejor”.

Puig no dijo cuántos de sus compañeros le mandaron un texto desde que lo bajaron a ligas menores, o si alguien le escribió.  

“Sin comentarios”, dijo por medio de Matos.  

Puig dijo que no tenía “ni idea” de cuánto tiempo estará en Oklahoma City pero dijo que estaba consciente de lo que tenía que hacer para volver a Grandes Ligas.  

“Ser un mejor compañero de equipo”, dijo Matos. “Jugar mejor”.

Declinó hablar sobre las metas específicas en la que los Dodgers le comunicaron que tenía que trabajar o si pensaba que tenía un futuro en Los Ángeles.  

“Solamente está aquí para ser una mejor persona”, dijo Matos. “Está fuera de sus manos. Solamente quiere jugar béisbol”.

“No importa si son los Dodgers u otro equipo”.

Si no prospera aquí, después de todo, tampoco los Dodgers ni cualquier otro equipo lo querrá.

“Es lo que estoy tratando de hacer en Triple-A, echarle todas las ganas”, dijo Puig vía Matos. “Y luego los Dodgers van a decidir qué van a hacer”.

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