Reporte:

Año mágico de los Dodgers termina con otra DECEPCIÓN

AP

Inevitablemente, se cumplirán 30 años desde la última coronación de los Dodgers en una Serie Mundial. Y la ciudad que los adora se sentirá triste por un tiempo.

Todo parecía estar a favor de Los Ángeles...

Los Dodgers ganaron 104 juegos, vieron elegidos a seis de sus peloteros para el Juego de Estrellas y consiguieron el banderín de la División Oeste por quinto año consecutivo.

Ganaron 43 de 50 juegos en un periodo de dos meses, de junio a comienzos de agosto (Se trata de la mejor marca en 50 juegos dentro de las mayores desde los Gigantes de Nueva York de 1912).

Su ventaja llegó a ser de 21 juegos el 23 de agosto. En septiembre, sobrevivieron a una racha de 11 derrotas consecutivas, y mejoraron de cara a octubre.

Con la nómina más alta del béisbol, de 240 millones de dólares, Los Ángeles eliminó a Arizona en la serie divisional y luego dio cuenta de los Cachorros, monarcas defensores, en cinco juegos de la Serie de Campeonato.

Listos para celebrar algo no conquistado desde 1988, los fans de Los Ángeles acudieron vestidos de azul al parque y millones los sigueron pro TV e internet.

Todos terminaron entristecidos...

Los Dodgers cayeron 5-1 ante los Astros de Houston en el séptimo juego del Clásico de Otoño y vieron al rival celebrar el título en su propia casa.

Para los Dodgers, continuó la sequía de títulos de la Serie Mundial, que se remonta a 1988.

Con una nómina de 240 millones de dólares, la más onerosa del béisbol, no pudieron recompensar a su copropietario Magic Johnson ni al manager Dave Roberts.

El público local hizo su mejor esfuerzo para mantenerse optimista. Pero una pésima actuación de Yu Darvish se los dificultó.

Los Dodgers quedaron en desventaja por 5-0 después de apenas dos innings, y nunca estuvieron cerca de reaccionar.

“¡Huele a remontada!”, gritó un aficionado durante la quinta entrada en Tom’s Urban, uno de los bares en el centro de Los Ángeles.

Lo engañó el sentido del olfato.

Joanne López Rojas, de 71 años, confesó que iba a “llorar en el camino de vuelta a casa, con una parada para beber algo”.

Junto con su marido Delfino, de 71 años, López Rojas fue dueña de un restaurante, y miró el juego en Tom’s Urban.

La mujer llevaba la cara pintada: De blanco en un lado, con flores coloridas por el Día de los Muertos, a la usanza en México. En la mejilla derecha tenía el logo de los Dodgers.

Pero la pintura en ambas mejillas comenzó a desteñirse por las lágrimas.

La escena contrastó con la vivida en una urbe que hervía de entusiasmo y alegría tras la victoria de los Dodgers en el sexto juego.

Ahora, la ciudad sólo espera que una nueva oportunidad llegue pronto.

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