Un gran dolor y el amor por su hijo motivan a peleadora de MMA, Gloria Bravo, para meterse al octágono

Cuando la peleadora de artes marciales mixtas (MMA) chilena, Gloria ‘Gloriosa’ Bravo, era una niña su separación de sus padres le produjo un fuerte golpe emocional.

Pero en el deporte encontró la mejor terapia.

“Fue muy duro para mi crecer sin papás, cualquier niño quiere estar con sus padres. Esto hizo que tomara el camino de los deportes y me enfocara más en mí. Esto marcó lo que ha pasado en mi vida”, dijo Bravo a HOY Deportes. “Las artes marciales me sirvieron como escape para poder sentirme mejor. Era el único momento en el que no pensaba en los problemas que tenía. Siempre era la más chiquita del grupo y esto con el tiempo va formando un carácter de sobrevivencia”.

A los 12 años empezó a practicar karate, luego se cambió al Jiu Jitsu, para eventualmente incursionar en el MMA. Hizo su primera pelea profesional en 2011 y actualmente tiene una marca de cuatro victorias con dos derrotas. Este 11 de noviembre, Bravo, de 31, estará haciendo su debut con la empresa Combate Américas, ante la mexicana Melissa Martínez (2-0), en una función que se celebrará en Cancún (11:30 p.m., Telemundo).

“No es casualidad que tenga esta oportunidad. Ya he peleado en buenos eventos, lugares y países. Tengo una trayectoria que avala lo que voy a hacer [contra Martínez]”, señaló la peleadora de peso paja, cuya especialidad es el Jiu Jitsu brasileño.

Junto a las patadas y las llaves, la originaria de Santiago tiene que balancear su vida como madre. Tiene un hijo de ocho años y para su preparación para este combate tuvo que radicar en Las Vegas por algunos meses. Debido a su experiencia de crecer sin sus padres, de inicio pensó dos veces antes de apartarse de su hijo. Sin embargo, al final decidió hacer el viaje pensando en el futuro de él.

“Para mí fue muy difícil hacer el campamento acá y dejar a mi hijo en Chile, pero tengo una familia muy buena que está a cargo de él. Fue una decisión importante, nunca lo había dejado por tanto tiempo, como yo no tuve padres, esto hizo que casi dudara”, explicó Bravo. “Pero pienso que todo lo que va a pasar ahora es una recompensa del dolor que he sentido como madre. Sé que mi hijo lo entiende, habló mucho con él y sabe que lo amo. 

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